




Turismo Esquerré no solo es la Agencia de Viajes más antigua de Sudamérica, es también parte viva de la historia del turismo nacional. Fundada en Concepción a inicios del siglo XX, esta empresa familiar entendió el viaje como una forma de conectar uno de los rincones más australes del mundo con Europa.
Esta visión nació tras la Primera Guerra Mundial, cuando Jean Esquerré Alix, inmigrante francés, comprendió —tras haber servido como voluntario en la guerra— que el mundo siempre está vinculado, incluso en territorios aparentemente aislados como Concepción. La necesidad de cruzar fronteras físicas y simbólicas no era exclusiva del mundo moderno: ya entonces intuía que los viajes serían parte esencial del futuro.
Luego de varios años en el comercio, Jean Esquerré fundó la primera agencia de viajes de Chile vendiendo boletos por barco conectando Talcahuano, Valparaíso, Buenos Aires, América y Europa. Fue representante de Wagon Lit y de Air France en sur de Chile. Esa semilla es lo que hoy constituye Turismo Esquerré. El inicio de un proyecto que, cien años después, sigue en movimiento.


Su compromiso con el territorio no se limitó al emprendimiento y el turismo. En Concepción, la familia Esquerré participó activamente en iniciativas claves para la ciudad: como la fundación del Lycée Charles de Gaulle, participación en el directorio para la construcción del Puente Viejo, y la donación de terrenos para los campos deportivos Llacolén.
Jean Esquerré fue también cónsul de Francia en la región, reforzando el vínculo entre Europa y el sur de Chile. Un visionario que buscaba traer a su ciudad de acogida, Concepción, los valores cívicos, culturales y comerciales de Francia pues en esa época la colonia francesa estaba presente en varias regiones del sur de Chile.
Uno de los hitos más simbólicos de esa época fue la llegada a Chile del primer vuelo trasatlántico con cruce de cordillera, operado por Aéropostale, precursora de lo que más tarde sería Air France, piloteado por Jean Mermoz y el mecanico Colinet. La imagen de un avión francés aterrizando en tierras locales, las Vegas de Hualpencillo, parecía una premonición: los viajes aéreos serían el camino del futuro, y Esquerré ya era parte de él.
Tras la temprana muerte de Jean Esquerré, fueron sus tres hijos —François, Jacques y Paul— quienes asumieron la conducción del negocio familiar. Al igual que su padre, la experiencia de la II guerra mundial marcó sus vidas, pero también fortaleció su vínculo con Chile y con sus raíces francesas. Durante un tiempo, los tres participaron activamente en la empresa y en otros negocios impulsados por la familia. Sin embargo, con la expansión de esas actividades, François se trasladó al extranjero, y fueron Jacques y Paul quienes asumieron el liderazgo directo de las empresas en Chile y de la agencia de viajes.
Así comenzó una segunda etapa marcada por la continuidad, la modernización y el crecimiento sostenido de la actividad.



En los años 70, cuando todo se hacía de forma manual, la agencia ya tenía un nombre reconocido en la ciudad. No solo vendía pasajes a familias, sino también prestaba servicios a instituciones públicas y privadas, incluyendo la organización de giras de estudio que marcaron a generaciones. Fue también entonces cuando se concretó el cambio de razón social: de Francisco Esquerré Hermanos y Cía. a, simplemente, Turismo Esquerré. Un gesto simbólico de renovación, pero también de consolidación



En los años 90, se integra la tercera generación: Paul, Camila , Michel y Patricia, todos hijos de Paul Esquerré Teulade-Cabanes. En Turismo Esquerré, Paul, nieto del fundador y actual gerente general con una visión comercial forjada en la fábrica textil familiar, identificó una oportunidad en el segmento corporativo, y comprendió que era momento de dar un salto.
En esa década, viajar dejó de ser un lujo y comenzó a masificarse. Las agencias enfrentaban una revolución tecnológica, y Turismo Esquerré no fue la excepción. El equipo pasó de cinco a catorce personas, y con ese crecimiento llegó otro hito: la implementación de System One, sistema precursor de Amadeus, que permitió operar en tiempo real con prácticamente todo el mundo.


En 2012, la empresa adquiere Viajes Campanil, lo que le permite ampliar su presencia a Santiago y Valdivia. Con la llegada de internet, la velocidad del negocio cambió para siempre. Pero con esa aceleración también surgió una pregunta de fondo: ¿cómo avanzar tan rápido sin perder el alma?
Turismo Esquerré dejó atrás estructuras tradicionales para integrarse a sistemas de distribución global, adoptar nuevas formas de gestión, invertir en nuevas tecnologías para responder a las nuevas velocidades de comunicación y lo más importante, profundizar los modelos de atención a nuestros clientes. En este escenario vertiginoso, la empresa se mantuvo firme: supo que modernizarse no debía implicar renunciar a lo que le daba sentido —la cercanía con las personas, la ética en el servicio y una comprensión profunda del negocio.
Esta visión fue clave en momentos críticos, como el terremoto de 2010 o la inmensa complejidad de la pandemia, cuando la empresa, lejos de detenerse, reforzó su operación, mantuvo a sus equipos y acompañó a todos sus clientes en medio de la incertidumbre. La resiliencia no fue solo institucional, fue también de todos los colaboradores para con la empresa.
Con el tiempo, la agencia diversificó sus servicios, fortaleció su estructura interna y apostó por la profesionalización del equipo. Actualmente, Turismo Esquerré tiene presencia en Santiago, Concepción, Valdivia y Puerto Montt, con profesionales en Chillán, Osorno y Castro.
Hoy, Turismo Esquerré celebra una trayectoria que ha sabido sostenerse con sello propio. En su equipo conviven generaciones, saberes y experiencias diversas que reflejan una cultura organizacional basada en el respeto, la colaboración y el aprendizaje constante.
Una nueva generación comienza a integrarse. Su tarea no es solo administrar el negocio, sino también sostener el legado: esa semilla que plantó el primer Esquerré y que tiene que ver con la historia, el cariño por el territorio y por las personas que lo construyen.
El centenario no es solo una conmemoración. Es la afirmación de un propósito que permanece intacto desde sus orígenes: conectar personas y territorios, generar confianza, aportar al desarrollo regional y construir comunidad desde el viaje.
Cien años después, en Turismo Esquerré, el viaje continúa.